Miércoles, 10 diciembre 2025
Segunda Semana de Adviento
Palabra del día
Evangelio de Mateo 11,28-30
Será
¿Será la química, que disparamos en nuestros cerebros, capaz de confortar nuestro cansancio y nuestra opresión física, psíquica y espiritual? ¿Será la política, a la cual confiamos nuestro destino social, capaz de confortar nuestro cansancio y nuestra opresión física, psíquica y espiritual? ¿Será comprar las cosas para llenarnos de cosas o será un sofá donde exultar de victoria para un resultado deportivo en lugar de otro, o será el desafío en la competición o el ansia de la ambición capaz de confortar nuestro cansancio y nuestra opresión física, psíquica y espiritual? ¿Será un billete donde rasgar la buena suerte y la mala suerte a confortar nuestro cansancio y nuestra opresión física, psíquica y espiritual o será complacer a los otros, poseer las personas, ser violentos, jueces de los hermanos, rezongones a ultranza? ¿Será la cultura, a la cual confiamos nuestro saber colectivo, capaz de confortar nuestro cansancio y nuestra opresión, o será la ley en los tribunales o el podere económico?
¿Serán la magia, la escuela, el océano de las opiniones, el éxito, el dinero, el prestigio, el culto del imagen o las leyes de mercado y los principios morales capaces de confortar nuestro cansancio y nuestra opresión física, psíquica y espiritual?
¿Qué será a lo mejor capaz de confortar nuestro cansancio y nuestra opresión física, psíquica y espiritual? Jesús. Jesús y el amor que ha venido a enseñarnos y a revelarnos. Jesús no sólo está listo y disponible para confortarnos, pero puede hacerlo, en el sentido que es capaz de hacerlo, tiene la potencia para hacerlo. Pero ¿cómo? Es simple. Él contesta: venid a mí, que significa: estad conmigo, eschuchad a mí y a mis procedimientos, comedme, amadme, seguidme, abandonaos en mí, abrazadme, parlad conmigo, confiad en todoo y para todo en mí.