Comentario a la Palabra de hoy

En esta sección cada día es posible encontrar una reflexión sobre el Evangelio del Día.

Lunes, 11 mayo 2026

Sexta semana de Pascua

Palabra del día
Evangelio de Juan 15,26-16,4a

Él consola y defiende, siempre

Dios Espíritu Paráclito viene a la humanidad para consolar y para defender.
Consolar, ¿por qué?
Porque la mente nos hace desesperar. Está siempre afuera, al exterior de nosotros mismos, está siempre tendida y suspendida más allá, en tensión y ansiosa, en acecho y en la sospecha. Cuando recibimos una humillación o un insulto, la mente se concentra sobre el sujeto externo que nos ha afectado con sus palabras, se concentra en como replicar y no piensa que está entrando en el estado de la venganza y de la rabia. Nada y nadie puede consolar y aplacar esta tensión, esta suspensión, si no el Amor. Es el tiernísimo Amor del Espíritu que te envuelve y te reconduce al interior de ti mismo y al corazón de tu corazón, que te hace sentir amado siempre y de todas maneras y te ayuda a reconstruir pensamientos y diálogos interiores según planes más vitales y amantes, en el perdón y en la misericordia. Sólo de esta manera el Amor Espíritu Consolador puede cancelar aquella ansiedad y tensión terrible que nos hace pensar siempre y sólo en aquello que nos da miedo.
¿Defender de quién?
De Satanás y de sus ángeles diabólicos. El Amor Espíritu Defensor nos arranca del Maligno, porque con su sapiencia, revelándonos y recordándonos los procedimientos del evangelio, nos habilita a cambiar definitivamente orientación mental, nos predispone a la metànoia, a la mutación verdadera y portadora de luz. La metànoia evangélica inspira el hombre a velar y ocuparse, verificar y considerar aquello que está haciendo realmente. La metànoia diabólica que Satanás instiga en la mente humana es que el hombre se preocupe y se ocupe sólo de lo que le podría ocurrir y acaecer, creando la condición de suspensión, de ansiedad, generando toda forma de rabia, rencor, ira, sospecha, conflicto, tensión, infelicidad. El Espíritu Amor Consolador viene a nosotros para defendernos de este ataque y de esta gigantesca ilusión de vivir toda la vida sin darnos cuenta de aquello que realmente hacemos y cumplimos, ocupados y preocupados sólo de lo que nos puede ocurrir y acaecer.