Comentario a la Palabra de hoy

En esta sección cada día es posible encontrar una reflexión sobre el Evangelio del Día.

Martes, 2 junio 2026

Novena semana del Tiempo Ordinario

Palabra del día
Evangelio de Marcos 12,13-17

Imagen

En toda la creación no hay un solo punto, un solo fragmento de polvo, una sola molécula, un solo fotón donde no esté inscrita la imagen, la huella, la marca, el nombre de Dios. El hombre mismo es imagen de Dios y lleva en sí el nombre y la huella de Dios.
Sabiendo esto, Satanás ha jugado sus cartas en manera de engañar al hombre hasta el punto que el hombre ha puesto sobre todas las cosas el nombre del Maligno en lugar del nombre de Dios, ha puesto la imagen del Enemigo en lugar de la imagen del Padre celestial. El objetivo es colocar sistemáticamente la imagen satánica y su marca por doquier y en cualquier parte, para que por doquier y en cualquier parte se pueda notar sólo la huella y la imagen de Satanás.
Satanás ha puesto su imagen y su huella en el sentido del trabajo cotidiano, en toda la economía, en la siembra de los campos, en las culturas, en la justicia, en la diversión, en las religiones. Ha transformado la naturaleza en una mina para ser explotada de manera salvaje para el interés y la riqueza de pocos, los alimentos y los principios activos de las plantas en productos químicos para el supermercado. Ha transformado todo, pero precisamente todo y cada cosa en dinero. Ha doblegado el amor en posesión, los afectos en apego, la pasión por la vida en un maléfico retener mental de pensamientos y miedos. Ha convertido la fuerza de la fe en violencia fanática, el diálogo y la confrontación en inquisición, la búsqueda de la verdad en ciencias subordinadas al poder. De esta manera ha puesto su imagen y sus códigos en todas las cosas, y de esta manera todas las cosas le pertenecen. Pero la victoria más grande del diablo es haber logrado transformar la imagen divina, que está en todas las cosas, en imagen humana, ha logrado raspar lejos del corazón humano la dulce amorosa humildad, la radiante maravilla, la fragante gratitud, reescribiendo encima de ellas la ambición.
La ambición es el agujero negro que fagocita todo y todo vuelve inútil y estúpido, injusto y sin amor.
La indicación de Jesús de dar a Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios no es una indicación para un nuevo equilibrio social, basado en el compromiso entre las exigencias de las agencias tributarias y aquellas de las agencias espirituales. Jesús no ha cruzado los cielos de cielos para venir a arriesgar su vida sobre la tierra para enseñarnos a encontrar un blando compromiso entre el poder humano y el poder divino.
Ha venido para despertar el corazón del hombre a la conciencia y a la luz, porque el hombre tiene que saber distinguir entre aquello que lleva en si la imagen, la huella de Dios, y aquello que en el engaño se ha cargado de la imagen y de la huella de Satanás.
Todo aquello que es humilde une y conduce a la unidad, y es imagen de Dios, todo aquello que es ambicioso divide y separa, y es imagen del diablo divisor.