Comentario a la Palabra de hoy

En esta sección cada día es posible encontrar una reflexión sobre el Evangelio del Día.

Miércoles, 3 junio 2026

Novena semana del Tiempo Ordinario

Palabra del día
Evangelio de Marcos 12,18-27

Error

Se presentan a Jesús algunos de la secta de los saduceos que, aun siendo fieles a la ley de Moisés, no creen en la resurrección del hombre después del puente de la muerte y quieren enrollar a Jesús con una hipótesis paradójica, un juguete de palabras con truco. Los saduceos que se dirigen a Jesús no tienen ningún deseo espiritual de comprender algo y de conocer verdaderamente como están las cosas en la vida de Dios, sólo quieren poner a prueba Jesús y ridiculizarlo, para ganar, de su dificultad en responder, una confirmación descarada de su tesis sobre la no existencia de la resurrección. Jesús, respondiendo a los saduceos, nos muestra un método preciso y eficaz para entender las verdades de la vida y evitar errores de comprensión groseros. Nos revela que el conocimiento se obtiene a través de la lectura meditativa y perceptiva de dos libros. El primer libro es la potencia de Dios que se puede admirar, rozar, arrimar, entrever y captar en la potencia de la Palabra de Dios revelada, la biblia. Jesús nos confirma que los dos libros están siempre en perfecta, absoluta, preordenada coherencia, porque escritos por la misma mano y por el mismo corazón divinos. Aquello que un libro revela de la vida y de Dios encontrará siempre y por siempre armoniosa coincidencia y cumplimiento en el otro y viceversa. Sólo la ignorancia y la estúpida arrogancia de la mente asociativa, preconcebidas y no amantes, pueden cometer el error de poner en contradicción los conocimientos derivados por los dos libros, siendo que pertenecen al mismo divino principio generador. Jesús revela de manera sencilla, como una evidencia ineluctable, que la vida que Dios ha creado es por la vida y no por la muerte, y quien ama y cree en Dios no puede no considerar la resurrección como un pasaje normal e indispensable, porque la vida de los hijos de Dios es vida por siempre. Jesús además nos revela cual es el error que el hombre puede cometer con su inteligencia. El error de los saduceos no es no creer en la resurrección sino haber usado su inteligencia para dudar de Dios, de su potencia, grandeza y sapiencia. Usar la inteligencia para pensar mal de Dios es el error más peligroso porque reduce las potencialidades grandiosas de la mente humana a aquellas de un trapo para el piso.