Jueves, 4 junio 2026
Novena semana del Tiempo Ordinario
Palabra del día
Evangelio de Marcos 12,28b-34
Escucha
En griego el verbo akòuo, “escucho, comprendo” – atestado en los acadios aqu, “prestar atención, entender”, y aku, “humilde”, – no es sólo el escuchar con el órgano del oído, sino que incluye en sí también el entender propio del intelecto – lèv-psyché-corazón pensante -, es más, más literalmente significa “percibir, adherir, obedecer”, indicando por lo tanto un acto de sumisión y de humildad. En el euanghèlion es atestado más de 200 veces, es uno de los verbos más frecuentes (con Hechos y Cartas lo encontramos 430 veces). En el Antiguo Testamento el verbo escuchar es usado 1165 veces. La raíz shm‘ del hebreo shamà, “escuchar”, es atestada en todas las lenguas antiguas del creciente fértil: el acadio shemu(m) significa “escuchar, experimentar, obedecer”. En estas lenguas escuchar, prestar atención y obedecer son la misma cosa, la observancia y la obediencia corresponden a la escucha, son la misma cosa. También el ugarítico posee la forma shm, “escuchar”, con el sentido de “obedecer”, en cuanto la escucha no contempla la discusión, cuanto más bien el “dar testimonio”: el escuchante/obediente es el testigo.
Pero, ¿escuchar qué? ¿Quién o qué cosa se tiene que escuchar? ¿Qué es lo que el hombre ya no logra ver y por lo tanto comprender a través del ver? ¿Qué es lo que el hombre debe absolutamente aprender a escuchar si quiere comprender, conocer, entender? ¿Qué es lo que el hombre debe absolutamente aprender a escuchar si quiere vivir y no morir? ¿Qué cosa debe escuchar-percibir un hombre, a qué cosa debe adherir para no vivir de aquello por lo cual un hombre muere? Para no hacer, aun sin saberlo, de aquello que mata, su alimento?
Aquello que un hombre debe escuchar y conocer es como todo funciona. Aquello al cual un hombre debe adherir amorosamente y con respeto son las instrucciones para el uso de la vida, el conocimiento y los conocimientos de como funciona la vida. ¿Dónde están escritas las instrucciones para el uso de la vida y de la persona humana? ¿Dónde el hombre puede leer su manual? Dos son los libros. El primero por importancia y jerarquía es el libro de la creación, la naturaleza. El segundo libro es aquello de la revelación, la Palabra de Dios. La naturaleza es la primera escritura, la primera letra, la primera lectura, la Palabra revelada es la segunda escritura, la segunda letra, la segunda lectura. ¿Qué está escrito en extrema síntesis en estos dos libros, en estos dos manuales para el uso de la vida? ¿Qué hay para escuchar en estos dos libros de tan fundamental para la vida del hombre? Tanto el libro de la creación como el libro de la Palabra revelada dicen en síntesis: El Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos. El término entolè, que se traduce comúnmente con mandamiento, más literalmente significa procedimiento, regla de funcionamento, instrucción para el uso. Jesús sintetiza el corazón de todos los procedimientos de funcionamiento, de todas las instrucciones del manual para el uso de la vida y de la vida del hombre, en estos dos principios de los cuales dependen todas las otras instrucciones y procedimientos. El objeto de la escucha del hombre son los procedimientos, los principios fundamentales, las leyes dominantes del funcionamiento. La escucha es el único medio con el cual Dios comunica con el hombre a través de la naturaleza y a través de su Palabra. El objeto de la escucha de hecho es la davàr, en hebreo, la Palabra, que es al mismo tiempo sonido-hecho, significado-función-objeto.
Cuando se escucha la Palabra de Dios, se escucha una realidad viva e viviente, se escucha la realidad de las cosas, su origen, su fin, su significado, su funcionamiento. La moral y las religiones dicen a los hombres qué se debe hacer, la Palabra de Dios dice como todo funciona.