Comentario a la Palabra de hoy

En esta sección cada día es posible encontrar una reflexión sobre el Evangelio del Día.

Sábado, 27 junio 2026

Duodécima semana del Tiempo Ordinario

Palabra del día
Evangelio de Mateo 8,5-17

Ocurre lo que crees

Un tipo de evangelización se ocupa principalmente en ayudar a las personas a creer en Jesús a través de la revelación y la explicación de lo que ha ocurrido durante la historia, a través de los hechos, los milagros, la matanza, la resurrección de Jesús. Es el creer fundado sobre la aceptación mental y espiritual de lo que le ha pasado a Jesús y sobre lo que Él ha cumplido y dicho.
Es la evangelización que recuerda la primera catequesis de Pedro en Hechos 2,14 donde, por obvias razones, considerado el momento histórico, el primero de los apóstoles no habla del evangelio, no anuncia el alma de la Palabra de Jesús, sino anuncia los hechos que conciernen a Jesús, concentrándose sobre su matanza y resurrección. Así será para el otro gran anuncio en Hechos 3,12, así es la predicación de Esteban ante el tribunal, cuando la figura de Jesús es conectada a toda la extraordinaria historia de la salvación. Así es para la catequesis de Felipe cuando encuentra al funcionario de la reina Candace, así es para la evangelización de Pablo, por lo menos por como nos ha sido referida y por como podemos conocerla por sus mismos escritos. De estos primeros escritos de la iglesia, de la primera evangelización por lo tanto, no podríamos nunca reconstruir un evangelio que contenga las líneas fundamentales de los procedimientos evangélicos anunciados por Jesús. Para que la gente pueda creer en la Palabra de Jesús, el corazón de esta catequesis es avalorar históricamente su persona como verdadero Dios y verdadero hombre, como el verdadero y único Mesías al centro de la historia del pueblo hebreo y, ahora, según el diseño del Padre, al centro de la historia del mundo. Esta es la evangelización que ayuda las mentes y los corazones a creer en el evangelio por la autoridad del hecho de que Jesús sea Dios, es la evangelización que narra, dice, cuenta de Jesús.
Hay otro tipo de evangelización que, sin renegar de ninguna manera aquella inicial, intenta ayudar a las mentes y a los corazones de las personas empezando por lo que Jesús ha narrado, dicho, contado, para que la belleza, la novedad y la divina eficacia de sus indicaciones conduzcan por sí solas hacia el amor y la fe en Jesús como verdadero Dios. 
Se puede creer en sus palabras porque Jesús es Dios, se puede creer que Jesús es Dio por sus palabras. Son dos acercamientos distintos y complementares, perfectamente funcionales con los pasajes históricos, pero que nunca tendrían que estar separados.
Hoy, por ejemplo, el evangelio dice literalmente: Ve, y que suceda como has creído. En estas palabras hay un procedimiento, una instrucción para el uso deslumbrante de luz y de potencia. Nos es revelado sin medios términos y con claridad absoluta que la dimensión del espíritu manda sobre todo y sobre cada cosa. Nos es revelado que nada tiene la potencia de nuestros deseos alimentados con la fuerza de la fe y que todo obedece a ellos. Nos es revelado que la potencia de Dios, de Jesús y del Espíritu Paráclito se revela en el hacer que se realice y ocurra aquello en lo que creemos fuertemente y con toda la fuerza. que suceda como has creído revela al mundo una verdad desconocida, una fuerza gigantesca nunca utilizada. Revela que lo que ocurre en esta ocasión (ocurra a ti como tú has creído) no es una casualidad, no es una ocasión única, no es una raridad, sino es lo que ocurre siempre y en todos indefectiblemente con la fuerza de la fe que Jesús puede suscitar. Revela que la potencia de aquel como has creído es siempre poderoso y siempre el universo y toda la energía del mundo se pliega humildemente y pone manos a la obra alegremente, por orden de las leyes divinas, para realizarlo perfectamente y adecuadamente. Nos revela que la mente y el cuerpo obedecen a esta potencia y ejecutan siempre las órdenes y los deseos de este capitán que es el espíritu, según a cómo cree, cuánto cree, sin discutir ni entremeterse nunca.
Revela que, en nombre de Dios, la potencia de lo que creemos y cómo lo creemos es capaz de transformar la biología del cuerpo y la energía de los acontecimientos. Revela que cada célula de nuestro cuerpo está siempre perfecta y constantemente concentrada y atenta a la energía desarrollada por nuestro espíritu y por nuestro diálogo interior, para modificarse y adecuarse a ellos de manera energéticamente coherente. Creer que no se puede, cesar de creer en la todopoderosa, fiel defensa y protección del amor de Dios, cesar de tener total e indiscutible confianza en él y en su gentilísimo y tiernísimo abrazo pide a las células el esfuerzo de adecuarse a este estado energético, empobreciendo su sistema de defensa, el sistema inmunitario. Alimentar pensamientos de fe y de amor también en los días difíciles es liberar hormonas y procesos electroquímicos adecuados para la salud y para la vida. Alimentar pensamientos oscuros, sin confianza, sin fe, sin amor obliga a nuestro metabolismo a producir coherentemente sustancias tóxicas y destructivas. Proyectar en el futuro diálogos interiores oscuros y desanimados, sin fe en Dios, en sí mismos y en la vida, es pedir a las sinapsis cerebrales, a los receptores, a los neuropéptides adecuarse a este tipo de energía destructiva, tóxica y ácida. Que suceda como has creído, revela que si deseamos tener un cuerpo sano, fuerte, joven para servir el reino de Dios, el reino del Amor, ocurrirá exactamente según la calidad y el perfil de nuestros deseos y de nuestra fe. Revela que las desarmonías, las tensiones, la toxicidad de hoy dependen de los pensamientos y de los diálogos interiores sin fe ni amor de ayer. Es una revelación simple y maravillosa que ayuda a crecer en la escuela de la observación, de la meditación. Observar en meditación, con atención y confianza, cuáles son los pensamientos y los diálogos interiores que están ocupando nuestra mente y nuestro espíritu, es una actividad fundamental para verificar la línea, la fuerza, la dirección, la limpieza, la luminosidad o menos de nuestro creer, y activar la eventual sustitución y purificación. No hay nada más eficaz en el mundo que modificar el propio diálogo interior en la oración y en la meditación, en la adoración íntima y amante de Dios Padre, de Dios Hijo, de Dios Espíritu.
Que suceda como has creído significa que el verdadero milagro Jesús lo cumple suscitando, con la potencia de su Palabra y de su Espíritu, una fuerza divina, curadora, sanativa, salvadora que él mismo ha puesto entre las venas de nuestro espíritu y de nuestro ser, hecho a su imagen y semejanza. Sin Él no podemos hacer nada, pero en Él, con la fuerza de nuestro deseo y de nuestra fe, todo es posible.
Que suceda como has creído afirma una novedad nunca oída: todo, precisamente todo acontece en la vida y depende de lo que creemos, de cómo lo creemos, de cuánto lo creemos dentro. De la fragancia o del hedor de nuestros pensamientos acontece una vida perfumada o maloliente. De la luminosidad o de la oscuridad de nuestros deseos derivan días y acontecimientos luminosos u oscuros. De la amorosa pasión o de la inercia desarrollada por aquello en lo que creemos, descienden acciones, acontecimientos, encuentros, elecciones para una vida apasionada o desteñida en la inedia. Que suceda como has creído es una ley dominante universal, es una fuente de conocimiento universal, es un procedimiento universal. Todo y toda cosa funcionan así, siempre, desde siempre.
Es de hecho verdad, que ésta es Palabra del Señor: sólo el Señor de todo y de cada cosa puede revelar una Palabra así, para el verdadero bienestar y para la plena felicidad del hombre.